Héctor Fernando González Morales 200740620 ¿Comó aprenden los adultos?

¿Cómo aprende un adulto?


Existe la tendencia errónea de querer aplicar la misma metodología en la formación de personas adultas que en la enseñanza escolar o secundaria. No obstante , hay diferencias esenciales entre cómo aprende un adulto y cómo aprende un niño o adolescente. Estas diferencias
tienen que ver con. . .

. . . el dominio de habilidades y estrategias de aprendizaje;
. . . la motivación y los intereses personales;
. . . la maduración psicológica;
. . . las características fisiológicas del cerebro;
. . . su situación personal, la disponibilidad que tenga y las condiciones en que se encuentre;
. . . su nivel de autoestima.
Así pues, para poner a una persona adulta ante una situación de aprendizaje
hay que tener en cuenta que

puede hacer mucho tiempo que no realiza ninguna acción formativa. Tendrá, pues, dificultades derivadas de la falta de recursos, habilidades y estrategias para aprender, y de la falta de hábitos de estudio establecidos; busca la utilidad y la aplicación práctica de la formación. Si tiene la sensación de que aquello que aprende no le sirve, se desmotivará, desviará su interés y dejará de aprender; realiza la formación en condiciones difíciles, con cansancio, con preocupaciones laborales y familiares, etc. La formación no es el aspecto principal de su vida;
. . . puede tener un nivel bajo de autoestima, sintiéndose poco valorado y creyéndose poco capacitado para llevar a cabo la formación.


Por lo tanto. . .


. . . hay que aprender a desaprender ayudándole a establecer nuevas estrategias de aprendizaje y dotarle de aquellas habilidades y técnicas de estudio necesarias que le ayuden a organizar y construir su aprendizaje;
. . . hay que establecer muy claramente cuáles son los objetivos que se quieren alcanzar;
. . . necesita combinar los aspectos teóricos con los prácticos, y relacionar lo abstracto con lo concreto y cotidiano;
. . . necesita establecer relaciones entre aquello que aprende y aquello con que trabaja;
. . . hay que establecer un clima de confianza y entendimiento;
. . . hay que valorar el hecho de formarse y el esfuerzo que esto implica;
. . . hay que premiar los éxitos y valorar los fracasos. Hay que estimular y motivar.





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